La tendencia de globalización que cobró fuerza en los noventas, junto con cambios rápidos en informática y fluctuaciones recientes y repentinas de capital de inversión, han traído consigo un período de incertidumbre y vulnerabilidad en el mundo empresarial. En estos periodos es cuando empresas dinámicas y pro-activas aprovechan oportunidades para crecer y consolidar sus operaciones, mientras que las que permanecen estáticas se enfrentan con cada vez mas obstáculos y acaban por perder su competitividad.

La dinámica interna de muchas empresas se esta adaptando al entorno económico actual. Organigramas rígidos están siendo reemplazados por grupos de trabajo flexibles, capaces de adaptarse rápidamente a las características especificas de cada mercado y que permiten a las compañías enfrentar con éxito una competencia creciente. Al mismo tiempo, avances en informática y aplicaciones de software están jugando un papel importante en la reorganización de estas empresas, permitiendo incrementos importantes de productividad.

Dentro de este esquema de cambio, compañías, independientemente de su tamaño y etapa de desarrollo, se pueden fortalecer a través de fusiones, adquisiciones y alianzas estratégicas. Estas transacciones representan un vehículo eficaz para penetrar nuevos mercados y/o consolidar operaciones. Las empresas que mantienen una autonomía total generalmente enfrentan competencia intensa de rivales de mayor tamaño y se ven forzadas a enfocar recursos a un nicho competitivo para sobrevivir.